Jesús, gracias por venir a mi corazón.
Hoy te recibo con mucha alegría y amor.
Tú eres mi alimento para crecer y ser mejor cada día.
Enséñame a seguir tus pasos y a parecerme a Ti
con mis palabras y mis acciones.
Quédate siempre conmigo, por que, a partir de hoy, vivirás por siempre en mi corazón.
Amén.